Diario de Viaje: Londres


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Así como llegamos a Grecia en avión, así también nos teníamos que ir, nuevamente a través de EasyJet, aerolínea de bajo costo y menor servicio (?). También una cosa que nos confundió fue el tema del horario. Según el itinerario el viaje Atenas - Londres tardaba 2 horas menos que el viaje que hicimos previamente desde Roma a la capital griega. ¿Cómo es posible? ¿Acaso sacamos pasaje en el Halcón Milenario? No, pasa que por los husos horarios (Grecia está 1 hora más que Roma y 2 más que Londres) en horario técnico es así, pero el viaje realmente no duraba menos, sino, obviamente, más.


En el viaje nos clavamos un suculento sanguche de jamón y queso (la comida en los aviones suma 2 puntos), aunque no era gratis. En esas aerolíneas no te dan gratis nada, eh. Fue un viaje tranquilo, sin demasiados sobresaltos, aunque muy apretados (?).


PH: Claudio (?)


En el avión llegando tuvimos una situación bastante curiosa. La azafata iba pasando los formularios de inmigración a todos aquellos que no eran ciudadanos del Reino Unido, preguntando siempre de dónde venían. Cuando le dijimos "Argentina", la minita largó una risa jiji (?) y se fue. ¿Jiji qué? ¿QUÉ? Estábamos un poco paranoicos porque justo íbamos cumpliéndose 30 años de la Guerra de las Malvinas, pero no pasó nada. En fin, ya en Londres, tuvimos el primer contacto con las famosas libras esterlinas, cuya equivalencia con los pesos es más o menos 1 libra = 1 semi piso sobre Av. del Libertador (?). Algo teníamos que cambiar para pagar la manera en qué pensábamos ir para el hostel, la que todavía no sabíamos cual iba a ser. Cambiamos lo que, a priori, creíamos sería lo justo y necesario para movilizarnos. Lo curioso del aeropuerto es que para moverse de un lado al otro hay un tren interno que te lleva de una punta a la otra, con una estética muy ciencia ficción. O algo así.

Fuimos a buscar como mierda ir hasta el hostel (estábamos básicamente lejísimos). Vimos la opción de un tren pero desistimos por el precio no llegábamos a pagarlo ni trabajando lavando los platos (?). Finalmente decidimos ir por un micro bastante más barato que nos iba a llevar hasta una estación de subte desde dónde podíamos ir hasta el hostel. Una travesía titánica (?).

El viaje en el mismo nos llevó como 1 hora y media. Yo me sentía mal por los efectos de tantos remedios que venía tomando, me tenían el estómago revuelto, pero trataba de ponerle onda... que se me fue a la mierda al bajar a la estación de subte (Victoria) y ver que era literalmente el máximo quilombo de la historia. Comparado, el subte D en hora pico es la cancha de Arsenal con sólo hinchada local (?). Bueno, no tanto, pero ciertamente estaba hasta las pelotas. Nos acercamos a la caja, mochilas a cuestas y decidimos sacar la Oyster Card. ¿Qué es la Oyster Card? Es una tarjeta como la SUBE, que sale 5 libras "comprarla" (te los dan de vuelta si la devolvés), y usándola el precio de los viajes disminuía considerablemente. Al final nunca la devolvimos, quedó de recuerdo. Con una hinchazón de huevos monumental, bajamos finalmente en nuestra estación, Fulham Broadway. ¡Pero todavía faltaba más! Desde allí tuvimos que caminar unas 12 cuadras más, con el sol ya despidiéndose del día y nuestras mochilas resquebrajando nuestros hombros (?), hasta que llegamos, agonizando (?), a nuestro lugar de hospedaje: el bar Queen Elizabeth.

Perdón, ¿dije "bar"? Sí, dije bar, porque el hostel en realidad era un bar con habitaciones arriba. Típico bar inglés, con hinchas borrachos y cagándose de risa, cosa de todos los días. El que atendía, un simil Tuomas Holopainen versión inglesa (?), nos dice entonces que llegó la hora de garpar, unas 170 libras aproximadamente, que no teníamos, así que le ofrecimos pagarle en euros. El tipo se negó rotundamente, o libras o nada. Claro, ahí los euros (y los dólares) no sirven para nada, no los quieren. Les interesan lo mismo que le pueda interesar el canal Rural TV a un ser humano normal (?): un carajo. Así que no quedó otra que pelar tarjeta de crédito para pagar. Pagamos y por fin pudimos ir a nuestras habitaciones... de camas triples de metal que hacían más ruido que la mierda. Era lo que había, así que, a descansar contentos. Antes fuimos a buscar algo para comer a una estación de servicio. Tengo en cuenta algo, vayan a comprar después de las 9 de la noche, ya que los precios bajan bastante y se puede conseguir unos sanguches muy ricos a sólo 1 libra. Así terminaba entonces el primer día en Londres, que fue más de viaje que otra cosa.

Al otro día había que despertarse (?). Nos pegamos una ducha y fuimos al bar a desayunar. El desayuno era pago, salía 1.5 libras, pero se podía morfar a gusto, así que por el precio estaba bastante bien. Igual traté de comer tranquilo, por lo ya aclarado párrafos arriba. El clima en Londres: lluvia y fresco.

La primer idea nuestra era ir a cambiar plata ya que estábamos en bolas. Fuimos a un banco, llamado Metro, de aspecto bastante informal y cómico (¡regalaban chupetines!). Ahí vino una gran confusión: veíamos que en la equivalencia el cambio era bastante mayor al que vimos en el aeropuerto. Pensando en choreo, nos fuimos a buscar otro lado, con el Harrolds en mente.

Emprendimos viaje por la calle Fulham, y de golpe y porrazo (?), nos encontramos con el Stamford Bridge, la cancha del Chelsea, el único equipo de la capital inglesa en ganar la preciada Champions League.




Estuvimos sacando algunas fotos y entramos al shop a chusmear un poco. Luego seguimos camino, viendo si veníamos algún banco, pero nada. Yo tuve que parar en un restaurante a usar el baño ya que estaba hecho percha. El primer garrón del día.

Lo despejado NO es Photoshop.

Llegamos al Harrolds, la famosa tienda, y nosotros ultra crotos. De movida el de seguridad nos dijo que debíamos llevar las mochilas en la mano (!). Claro, no sea que el detonador lo tengamos en la espalda (?). A mí el chetaje no me cabe para nada y este lugar no fue la excepción. Vimos un poco de la librería pero era tal el quilombo de gente (bastante maleducada por como se comportaban) que desistimos de seguir recorriendo y fuimos directamente a cambiar la plata. Nos atendió un peruano simpático que nos hizo dar cuenta de la gran confusión que tuvimos en el banco. Como las libras son más caras, cuánto más alto el número de equivalencia, ¡mejor! En el banco no nos estaban cagando, nos estaban dando más plata. Lo bueno es que nuestro amigo continental (?) nos daba aún más, así que directamente cambiamos lo que pensábamos sería suficiente para los tres días.

Fuimos a morfar algo... o a intentar. Me había vuelto el dolor en la boca, así que decidimos ir a buscar dónde hacerme atender. Llamé a los del seguro que teníamos (Coris) pero fueron tan pero tan putos que me dijeron que por hacerme atender en un hospital público en otro lado, el monto de cobertura bajaba ampliamente. Y no sólo eso, sino que me pidieron todos los datos del hostel y mi e-mail para enviarme los detalles de dónde me iba a poder hacer ver. Todavía al día de hoy no me llegó ningún e-mail.

En fin, empezamos a caminar buscando algún hospital público. Luego de un rato largo llegamos a uno. Me hicieron llenar una planilla y entregarla. En la misma aclaré que mi problema era "infección en un diente". Unos 45 minutos después me llaman y me hacen pasar... para decirme que no atendían problemas de la boca. ¿Por qué no me dijeron cuando les entregué la planilla del culo? De lo caliente que estaba, dije "¡A la mierda! ¡Ya se me va a pasar!". Aprovecho el espacio para agradecer a mis amigos y compañeros de aventuras que me hicieron el aguante en todo momento. Volvimos al hostel para terminar el día (entre todo esto pasaron muchas horas).

Al día siguiente, luego de un merecido descanso, me sentía bastante mejor, y con muchas ganas de ahora sí salir a recorrer todo lo que podíamos. La idea del día era tomar el subte hasta el Palacio de Buckingham y seguir desde ahí.

El Forty-Seven (?)

Las afueras del Palacio estaban REPLETAS de gente. Al día de hoy no sabemos que es lo que estaban esperando, si iba a aparecer la pirata number one (?) o qué.





Seguimos paseando por algunos lugares verdes, vimos a una banda militar tocando unas fanfarrias (?) y llegamos al famoso y característico Parlamento, con el Big Ben observando todo, y una estatua de Winston Churchill, el Primer Ministro británico durante la Segunda Guerra Mundial.




El Parlamento es imponente, claro está. De tanto verlo en las películas, lo teníamos ahí, al alcance de la mano.


Esta foto nos costó mucha sangre, sudor y lágrimas (?)




Picaba el bagre violentamente así que paramos a morfar unas hamburguesas salvajes en un restaurante acordemente llamado Churchill.



Luego de una linda morfeta, seguimos camino. Cruzamos el puente Westminster, pasamos por London Eye y llegamos al Imperial War Museum, o Museo Imperial de la Guerra, en criollo. Yo soy un gran apasionado de la historia militar así que estaba entusiasmado por recorrerlo. Lo genial del museo es que, obviamente, no había que pagar un peso para entrar. Una vez adentro para que no sea tanto quilombo decidimos dividirnos y una hora específica encontrarnos cerca de la entrada. Ale por un lado y Clau y yo por el otro.



La cantidad de objetos es realmente impresionante. Hay prácticamente de todo de las Guerras Mundiales.





Una de las atracciones era "Experiencia en el Submarino", que contaba la cómo era la vida dentro de uno de estos aparatos. Las camas que usaban eran trágicamente similares a las del hostel. Otra atracción importante es la "Experiencia en la Trinchera", que es, justamente, un recorrido dentro de una trinchera, realizado de la manera más real posible. Y cuando digo eso estoy incluyendo el olor. Horripilante. Tan así, que cuando fuimos al baño, pensamos que alguno había largado un vomitín por el olor violento que se sentía, pero era simplemente la baranda que venía desde la "Trinchera", ubicada al lado.

La moto de Lawrence de Arabia.



Experiencia en la Trinchbleeeeeeuuuurrrrghhh

Pero tal vez la atracción principal es la muestra del Holocausto. Durante más de 1 hora te van llevando a través de todo el genocidio Nazi, empezando con la llegada de Hitler al poder. Fotos, videos y testimonios terriblemente crudos, mostrando como eran los campos de concentración, y de las masacres masivas que realizaban allí, como mataban incluso a niños y mujeres, y luego tiraban sus cuerpos a fosos comunes como si no fuera nada. Salís realmente horrorizado y con el estómago revuelto por lo que acababas de ver.

Hey Go Let's Go! (?)



Luego de terminar el recorrido, nos encontramos nuevamente con Ale y salimos del museo. Enfilamos primero hacia Trafalgar Square, con la Columna de Nelson en primer plano, estatua en homenaje a un almirante británico que falleció justamente en la Batalla de Trafalgar. Esta plaza pública también se utiliza también para actos políticos y mucha gente se junta ahí para Año Nuevo, por ejemplo.


La Columna de Nelson.


Un contador que indicaba cuánto faltaba para los Juegos Olímpicos. 

A pocas cuadras de ahí se encuentra otro punto famoso de la ciudad: Piccadilly Circus. Esta es una intersección de varias calles, tipo Cid Campeador (?), con muchos carteles luminosos y está cerca de muchos lugares de interés como shoppings, teatros, restaurantes, etc.





También está el Museo de Ripley (Believe it or not!), pero no entramos por que era salvajemente caro y había que comer durante el resto del mes. Sí, así de caro era.

Pero ligamos foto con Optimus Prime.


Fuimos a tomar algo y luego emprendimos el largo retorno a la zona del hostel (estábamos bastante lejos), para ir cerrando el día. En el hostel nos encontramos con 3 nuevos compañeros de habitación, provenientes de Portugal. Muy copados.

Empezaba entonces el último día de nuestra visita a Londres. Luego de desayunar y pegarnos una ducha, emprendimos viaje en subte con destino a la Torre de Londres.

Y así estaba el clima...


Lluvia torrencial. Clima normal (?). Esperamos un poco a ver si pasaba pero no había caso, así que nos mandamos igual. La Torre de Londres es enorme, muy impactante.




No hicimos la visita por que francamente estaba muy cara. Ok, seguro muchos dirán "ehhh son unos ratones, viejo, no entraron a ningún lado", pero ciertamente lo que salía la entrada era varias libras más de lo que teníamos para almozar y cenar... así que. Con esa plata, ¿sabés el guiso que me hago? En fin, aprovechamos para pasear un poco por ahí y sacar más fotos.

El HSM Belfast, buque de guerra convertido en museo.

El puente de Londres. Por ahí se ve la cabeza de William Wallace (?).


Como llovía cada vez más fuerte, resolvimos ir a algún lugar cubierto: el Museo Británico. ¿Qué hay para ver ahí? Básicamente todo. El universo mismo está acá adentro, choreado descaradamente por generaciones de piratas británicos sin escrúpulos.




El museo, que abrió sus puertas originalmente en 1753, está dividido en eras y regiones. Como ya dije, hay de todo para ver, de todas las épocas y civilizaciones que se puedan imaginar. Por ejemplo, la Piedra Rosetta, el objeto que hizo posible nada menos que las traducciones de los antiguos jeroglíficos egipcios, ya que los traía subtitulados (?).



En la parte egipcia también podemos tener al alcance de la mano cosas grosas... como por ej: una estatua de Ramses III.



O un cacho de la Esfinge.



Incluso podemos ver el sarcófago de Cleopatra, entre otros.



De los Griegos hay un montón de cosas, de hecho hay más Partenón acá que en la propia Atenas. Se lo afanaron todo.



Todo esto era parte del Partenón. FUERA DE JODA.


Estuvimos unas 3 horas en total acá adentro, y hay un montón de fotos más que saqué de distintas cosas, que no voy a ir explicando en detalle (las pueden ver en mi facebook). Sin duda la cantidad de objetos que hay es impactante y sobre todo abrumador. Mucha información junta de golpe. Antes de irnos sentamos un rato largo a descansar las piernas y el marulo.

A la salida, un suceso extraño, paranormal, único... ¡Apareció el sol!



Seguimos recorriendo un poco la zona donde estábamos, tranquilos, mientras buscábamos algún lugar para merendar. Luego de eso, volvimos lentamente al hostel, a preparar todo para el día siguiente que había que viajar.

Al volver al hostel, había un nuevo compañero de habitación. Un francés. Le preguntamos de qué ciudad era, y nos dijo París, a lo que yo le comenté "ah, mañana vamos para allá", y el tipo agarró y empezó a decir "no, no, no" y se fue de la habitación (!). Como siempre, los franceses abandonando (?). Fuimos a morfar a la estación de subte que tenía un lugar bastante copado donde vendían una especie de empanadas. No recuerdo el nombre pero estoy seguro que no era empanadateds (?). Volvimos nuevamente al hostel, conocimos a una nueva compañera, de Malasia, que estaba esperando a su compañero que venía más tarde. Y vino más tarde el chabón. Pasada la medianoche. Y se pusieron a hablar en susurro, bien molesto. Si querés hablar, hablá bien, no haciendo ruiditos (?).

En fin, así fue nuestra visita a la capital británica. Una ciudad que tiene de todo para ofrecer, sobre todo lluvia (?). Al día siguiente, salíamos para París, en Francia. Pero eso... en el próximo baticapítulo, por el mismo batiblog (?).

Abrazo.




Diario de Viaje: Atenas


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¡Llego la hora de actualizar! (?) Creo que este diario lo voy a terminar cuando estas ciudades ya no existan más, producto de algún virus violento o de una guerra nuclear. En fin. 

Si recuerdan el último episodio (?), estábamos en Santorini. Para volver a Atenas obviamente teníamos que tomar un ferry, que salía a las 3 de la tarde y llegaba a la capital griega ocho horas después. El viaje estuvo bastante copado, yo me leí "Rebelión en la Granja" de George Orwell (es cortito) y luego con Ale nos vimos la vuelta de Barcelona - Chelsea por la semi de la Champions League, que lo pasaban en vivo y HD. Fue muy gracioso porque comenzado el partido todas las minas que estaban sentadas se levantaron y se fueron a la mierda, quedando sólo chabones. Ellas se lo pierden (?).


Llegamos a Atenas a las 11 de la noche y de ahí fuimos caminando al hostel en el que íbamos a pasar esa noche (el mismo del primer día) antes de partir hacia el centro, ya que estábamos bastante lejos. Yendo a pata la verdad que nos costó un poco guiarnos y encontrar el hostel. La cosa que esa noche dormí para la re mierda porque fui acosado violentamente por Ale y Clau un mosquito hijo de mil puta del orto. Perdón las palabras fuertes, pero no tengo otra manera de describirlo.

Para peor (?), al otro día nos levantamos temprano para hacer el checáu y tomar el tren a la zona donde teníamos el nuevo hostel, más cerca del centro y de la parte turística. Durante el viaje en tren pasamos por la cancha del Olympiacos y yo me persigné (?).

El hostel estaba bastante copado. Llegamos, dejamos las cosas, desayunamos algo y emprendimos la marcha hacia la parte copada de la ciudad. La calle donde estábamos era básicamente una filial de la India, de hecho, yo creo que al abrir la puerta del hostel atravesamos alguna especie de vortex temporal que nos teletransportó a ese país, o algo así. Lleno de locales tipo de "todo por dos euros" (?) y muchísimas peluquerías, cuyas fotos promocionales (esas que tienen todas las peluquerías) eran chabones indios con peinados ridículos y ropa aún más ridícula que parecían salidos de la última superproducción de Bollywood. Además mucha mugre y griterio. Conclusión: nunca ir a la India (?). Hace poco de hecho salió una nota en el diario de disturbios en la comunidad india en Atenas y era en la calle del hostel, je.

El día estaba precioso, con sol radiante y una temperatura ideal de unos 20º. El primer punto de interés y que sirve como lugar de partida es la plaza Monastiraki.



Desde allí fuimos a visitar a la Antigua Agora de Atenas (llamado anteriormente Foro de Atenas) que está ahí al lado. Para entrar hay que pagar una entrada que cubre todos los lugares importantes de la zona. El engaña pichanga (?) es que todo cierra a las 15hs y es muy difícil poder recorrer a gusto todo antes de esa hora, por lo que no te queda otra opción más que quedarte 1 día más en la ciudad. Nosotros no llegamos a ver todo pero igualmente teníamos un avión que tomar al día siguiente, así que sólo nos dedicamos a los lugares más importantes y los demás que se vayan a la mierdatopulos.


La Agora servía como el centro de la vida social en Atenas, y su espacio se utilizaba para todo tipo de actividades políticas, religiosas, militares y comerciales.

Que ordenadas que están las drapies.



Algunos fotos más:


Fachadotolopulos.



La temperatura seguía subiendo y el sol golpeaba con la fuerza de miles de Mole Molis (?), y ahora llegaba el momento del plato principal de la jornada: el Acropolis. Para llegar hasta allí hay que ir subiendo a la montaña por un camino bastante largo pero, por supuesto, épico.


Graffitis de antaño, este dice "putolopulos el que leedopulos".

Con lo primero que nos topamos en el camino de subida es con el famoso teatro del Acropolis, en donde, entre muchísimas otras cosas, Yanni grabó su dvd en vivo "Live At The Acropolis", por ej.



Seguimos camino y llegamos finalmente a las que seguramente sean las escaleras más épicas del mundo, las que llevan al Partenón, con la puerta Propylaea a lo alto.



Luego de una asunción con un coro de ángeles ejecutando Pegasus Fantasy, llegamos al Partenón, sin duda el punto más importante de todos. Verlo y tenerlo ahí delante es impresionante, una sensación única que hay que vivir. Te tiemblan las piernas.




Lo malo es que no está completo, gran parte está en el Museo de Londres (ya vamos a llegar ahí cuando salga el Diario de Viaje de esa ciudad, dentro de cuatro mil años) y como está siempre en restauración, es prácticamente imposible sacar una foto "limpia". Igual el lugar es impresionante, desde ahí arriba se ve todo Atenas, así que nos quedamos un rato largo disfrutando la vista. Este fue sin duda uno de los puntos más altos del viaje, definitivamente.

Pero las agujas del reloj corren indefectiblemente (?) y había que seguir curso. Bajamos del Acrópolis, por una avenida que te lleva por la parte de atrás del mismo.


Otro punto de interés es el Museo del Acrópolis... al que no entramos (había que garpar, claro), pero nos quedamos viendo afuera. El Museo es bastante moderno, pero en la parte de la entrada, podemos ver a través del piso transparente restos de las construcciones de miles de años de antigüedad. Bastante copado.


Cuando sea millonario voy a volver y pagar la entrada (?)

Seguimos avanzando por la avenida, trancas, disfrutando del día. Así llegamos al Arco de Adriano (que no tiene nada que ver con el del Barcelona). Este arco fue mandado a construir por, obviamente, Adriano, el Emperador Romano, y simboliza la unión de las dos partes de la ciudad: la griega y la romana.



Ahí al ladito está el Templo de Zeus (Olympeion), que según leí por internet tardó unos 7 siglos en ser construido. Más o menos lo mismo que me está tomando a mí terminar este diario de viaje.



El camino nos llevó al último punto de interés del día: el Estadio Olímpico. El fetén fetén, jamón del medio (?). Reconstruido en base a un antiguo estadio olímpico griego, fue la sede de la primera edición de los Juegos Olímpicos modernos, en 1896. Se lo conoce también como Panathinaiko, pero nada tiene que ver con esos trolos (?).




De ahí ya era empezamos el recorrido de vuelta al hostel. Aunque antes nos quedamos viendo el cambio de guardia. Muy simpático aunque se hizo reeee largo. El tiempo que estuvieron haciendo toda la ceremonia era suficiente para que nos colemos 20 y nos afanemos todo (?). Volvimos entonces a nuestro hostel para pegarnos una ducha y salir a pasear un poco de noche y morfar.

Fuimos por la zona del Acrópolis, que está llena de restaurantes y la vista es muy agradable para pasear y sentarse por ahí.



Un dato esencial para estar alerta siempre: si se paran a ver los menú que están en la puerta de los restaurantes, se les van a ir al humo para romperles las bolas, para tratar de convencerlos de que su lugar es el más guachiguau (?) del universo. Incluso, en uno un tipo se nos acercó haciéndose el amigo y nos dijo que por ser argentinos nos hacía 15% de descuento. Agradecimos pero desistimos la oferta, y al pasar de nuevo al rato vemos que le estaba haciendo el mismo chamuyo a otros. Griego, pensábamos que lo nuestro era especial (?). En fin, terminamos cenando en el mismo lugar donde almorzamos, con el primer tiempo de Real Madrid - Bayern Munich de fondo. Luego de la morfada volvimos al hostel a terminar de ver el partido y yo aproveché para afeitarme la tupida barba que seguía creciendo y ya me molestaba bastante, y ¡a dormir!

Una historia curiosa: yo estaba con la camiseta de River, y cuando caminábamos por la zona comercial, un negro grandote me mira y me dice "River Plate? You went to second division! *pulgar para abajo*". Mirá vos que atrevido ese negro trolo y remilgado chupetín de brea señor.

Termina otro capítulo... el próximo: Londres.