Diario de Viaje: Budapest


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Budapest, la capital de Hungría. Cuna de tipos grossos como Ferenc Puskás. Ciudad que a priori prometía partirnos la cabeza y que terminó cumpliendo con creces. He aquí nuestras aventuras por este hermoso lugar.

El viaje en este caso fue más cortito así que pudimos salir más tarde y llegar trancas más o menos para el mediodía. Nuevamente la estación de tren estaba lejos así que tuvimos que tomar un subte siguiendo al pie de la letra las instrucciones que teníamos impresas. Cabe aclarar que las estaciones de subte se hacían cada vez más parecidas a las de nuestra querida Buenos Aires. Cuánto más Europa del Este, más choto se pone (?).

La foto de Ale en el subte, un clásico a estas alturas

La estación en la que nos bajamos era Kálvin Tér (los tipos le ponen tilde a TODO), que estaba a dos cuadras del hostel y a tan solo cuatro del Danubio. O sea, haciendo las cuentas, el hostel estaba a dos cuadras del Danubio, ja. De movida nada que ver con los anteriores. Este era en el tercer piso de un pequeño edificio antigüo cuya planta baja parecía sacada de un capítulo de Ghost Hunters. Subimos las misteriosas escaleras y cruzamos una especie de balcón interno que daba a la puerta del hostel, que era básicamente un departamento grande.


La estación

Ahí nos atendió Gustav, un chabón copado pero medio rompe bolas, y luego estaba también una chica que no me acuerdo el nombre pero apenas le dijimos que eramos de Argentina nos dijo "¡Hola, boludos!". Una ídola. Además teníamos a un argentino de compañero de habitación, un grosso con el que estuvimos charlando un rato largo. El otro compañero de habitación era un australiano que hablaba como Flavio Mendoza. Bueno, la cosa es que queríamos morfar algo y Gustav nos recomendó un bolichito de enfrente donde "they make great sandwiches". Yo me imaginaba uno de pan francés de salame y queso, pero nada que ver, eran de muzzarella con tomate. Algo que a mí mucho no me copa, pero que igual le entré porque el hambre todo lo podía.

Para sacar esta foto pusimos el timer de la cámara y la tiramos al aire

Estábamos en plena avenida, la Vámház Körút y como ya dije al toque del Danubio así que empezamos el recorrido por allí, para hoy recorrer la parte de Buda, y mañana Pest. Nuestro primer contacto con el famoso río fue cruzando el puente que no pienso tipear porque es un despelote (?), y Budapest ahí ya te pega de lleno, porque ves el parque sobre la colinita y el castillo de Buda a lo lejos y te das cuenta que esta ciudad es bien grossa. Es como Praga pero en menor medida.

El puente

El Danubio, la colina Gellért de fondo y mi facha

Apenas cruzás te encontrás con la Cueva de la Colina Gellért, dónde te mandás y es todo en subida y vas obteniendo vistas impresionantes de la ciudad. Es todo un parque lleno de caminos y donde se respira un aire realmente puro. El clima además acompañaba porque estaba lindo.


Contemplando la Windows vista


El camino en subida desemboca en la Ciudadela que así mismo sirve de muestra de armamento militar y todas esas cosas que me gustan a mí (?). También está la Estatua de la Libertad (se llama así, yep). La vista desde allí es también increíble.


"¿Falta mucho, che?"
La Estatua de la Libertad. No se nota en la foto pero es bastante grande
Ale investigando como se dispara
La vista con el Castillo en primer plano

Desde ahí nuestro objetivo era obviamente el Castillo de Buda que estaba ahí nomás. Bajamos por todo un camino intricado entre medio de mansiones a las que queríamos entrar a la fuerza y tomar como propias (?) y llegamos a la avenida.

Y ahora para abajo...

Llegar al Castillo no nos resultó fácil pero por culpa del mapa que no nos decía bien por donde entrar, ja. Teníamos que ir bordeando hasta la rotonda Clark Adam. Para subir al Castillo podíamos ir a pata por unas largas escaleras o tomar el funicular, pero como somos aventureros fuimos a pie además de que el funicular es para putos.

El borde del Castillo, aunque se entraba por oootro lado más lejos



El Castillo es ESPECTACULAR. Es gigante. Te podés meter por todos los jardines y recorrerlos a gusto. Están llenos de estatuas y cosas copadas para ver y contemplar. Además la vista desde ahí arriba es excelente.



El patiecito

En la parte de "atrás" hay también ruinas del año del pedo y lo que según decía ahí era un laberinto.




Estuvimos un rato laaaargo recorriendo todo este complejo.



"¡Aiee que se me pianta el yobaca!"
Como ya se estaba haciendo tarde decidimos emprender el viaje de vuelta, pero esta vez por enfrente, así que bajamos a la rotonda y cruzamos el puente y fuimos bordeando el Danubio por la Jane Haining, hasta que llegamos finalmente a nuestra calle ahí a un par de cuadras del hostel.

Pero como el clima estaba lindo (¡Por fin!) salimos a la noche a comer algo. Fuimos a un pequeño pero muy lindo restaurante ahí nomás del hostel y yo me clavé unos spaghettis a la carbonara que estaban del re chupete.

Una delicia

Después de comer aprovechamos para ir a tratar de sacar un poco de fotos copadas al Castillo. Al rato decidimos que ya era hora de ir a descansar un poco las patas y volvimos al hostel.


"¿Cómo querés que te tire la pelota si no me la das? ¡Perro puto!" 


Al otro día el recorrido iba a ser para el otro lado, la parte de Pest según se dice. Tomamos la avenida del hostel para la derecha y empezamos a darle duro por ahí. La idea era seguir por esta avenida y doblar en el boulevard Andrássy que terminaba en donde queríamos ir.

La Casa del Terror
Es un museo sobre los regímenes fascista y comunista
en el siglo XX en Hungría

Eran como ochocientas (?) cuadras por una zona residencial muy linda por donde después me enteré que por ahí había una estatua en homenaje a Yuri Gagarin, un crack.


Andrássy desembocaba (nota: fíjense los términos espectaculares que uso) (?) en la Plaza de los Héroes (que en húngaro tiene el poderoso nombre de Hósök Tere), un parque con museos de arte de cada lado y un impresionante monumento a tipos que hicieron historia en Hungría. Seguramente se llamaban todos Laszlo o Josef (?).

La Plaza de los Héroes



Pasando la Plaza de los Héroes hay un parque enorme que entre otras cosas tiene un complejo de piletas de natación y baños que hay que pagar (?). Lo que nos llamó la atención de movida fue un castillo con toda la pinta de ser épico llamado Vajdahunyad que estaba ahí en el medio del parque. Lo piola de este castillo es que toma cosas de distintos tipos de arquitectura de varias épocas así que tiene una pinta bárbara.

Vajdahunyad



También hay una estatua de Anonymus, un chabón que fue notario del rey en el siglo XII pero al que aparentemente nadie se gastó en preguntarle como se llamaba.

Emo

¡Bela Lugosi!
Anonymus, un tipo que claramente tenía toda la onda

Luego pasamos cerca del zoológico desde donde salía un olor a cacona insoportable y no tuvimos mejor idea que parar a comer por ahí (?). Había un puestito ahí al lado del zoológico dónde vendían cosas como hamburguesas, panchos, etc. Yo aposté a lo seguro y me pedí una cheeseburger. Bien, ahora vamos a desglosar la palabra (?). Cheese proviene del inglés de queso, y burger del de hamburguesa. ¿Qué obtenemos si unimos las palabras? Queso-Hamburguesa. Hamburguesa con queso. La cosa es que me dieron una hamburguesa que tenía absolutamente todos los vegetales y todas las especias conocidas por el hombre (y algunas seguro todavía sin descubrir). Y a mí eso no me cabe ni un poquito. Yo pedí cheeseburger, no everythingburger (?). Se la terminaron comiendo los chicos y yo volví al puesto a pedirme un pancho. Cuando veo que la mina que atendía iba entusiasmada a ponerle todo tipo de condimentos le paré el carro con un dramático "No!" y le dije que solo quería la salchicha y el pan, nada más. Se sintió decepcionada, pero yo estaba feliz con mi pancho sin nada raro.

Por acá se entraba al complejo de piletas #WHAT

De ahí seguimos paseando por la plaza y nos tiramos a hacer un buen rato de fiaca en un banco al lado de una preciosa laguna y nos entretuvimos viendo a los patos.


Al rato largo decidimos ya volver porque a la noche tipo 10 salía el tren nocturno a Belgrado así que había que ir a prepararse. Nos pegamos unas duchas, puteamos a los asiáticos hincha pelotas que había en el hostel (posta, te daban ganas de cagarlos a palos, por maleducados e irrespetuosos). Para comer nos compramos unos sanguches como corresponden y nos pusimos a comerlos en el SUM (!) del hostel. Allí estaba el australiano comiendo unos fideos y flaviomendozeando (?) con cada palabra, un brasilero recontra mega copado con el que nos pusimos a hablar en español y una finlandesa que no entendía nada. Estuvimos charlando bastante y la verdad que nos cagamos de risa. Dormimos en pedir Facebook.

Me lo perdí...

Después de esto pasó una de las cosas más locas del viaje. Cuando fuimos a la habitación a buscar las mochilas vimos que había una compañera nueva, una japonesa. Todo bien, saludamos con un "hello" como corresponde y nos pusimos a preparar las cosas. En un momento que me doy vuelta veo que la mina estaba en culo. O sea, en bolainas. ¿Se entiende? Busqué la mirada de Clau que me la devolvió con expresión de desconcertado "¿eh?".  Ahí la mina nos preguntó si salíamos a la noche y cuando le dijimos que nos íbamos de la ciudad... se vistió. Bizarro por el hecho de que era una japonesa, con una actitud totalmente contraria a la de los hincha pelotas con los que habíamos lidiado durante toda nuestra estadía en el hostel. Son un mundo aparte estos tipos.

A la estación fuimos de nuevo en subte y ahí nos quedamos esperando el tren a Belgrado. Pero eso queda para la próxima entrega del Diario de Viaje.

Espero hayan disfrutado de este relato de Budapest y nos vemos pronto cuando siga escribiendo.

¡Salutes!

1 comentario:

  1. Ahora quiero conocer Budapest!!!! Con esta manija que me estas dando me vas a tener que garpar el viaje!!! jajaja. Muy bueno!

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