Diario de Viaje: Roma


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Seguimos en Italia, o como diría Peter Griffin: ¡papiripupi! (?). Nuestro siguiente destino iba a ser la capital italiana, Roma, una de las cunas de la civilización moderna y lleno de historia en cada rincón. Fueron 3 días así que este post va a ser bastante largo y seguramente me lleve meses escribirlo (?).

Bueno, como venía diciendo en el post anterior, salimos bastante temprano. Nuestro tren partía desde la misma estación que llegamos: Santa Lucia. Teníamos ticket de primer clase, je, chupate esa mandarina (?).

El viaje no fue muy largo, habrán sido unas 5 horas más o menos, en las que Ale se leyó un diario deportivo en italiano. En fin, la estación de arribo era Termini, que quedaba a unas 10 cuadras de nuestro hostel.

De movida Roma tiene algo parecido a nuestra querida Buenos Aires: el tránsito. Es un verdadero despelote. Y digo parecida no porque sea tan quilombero como acá... en Roma es peor. Posta, son un desastre para manejar. La mayoría de las calles no tienen semáforo y si tienen nadie les da mucha bola que digamos (?), así que hay que mandarse.

A las pruebas me remito.

Lo primero que hicimos fue ir a buscar nuestro hostel que nos costó encontrar porque justo estaba en el medio de calles diagonales. Allí nos atendió una italiana simpática llamada Ramona que nos guió a donde estaba nuestra habitación (a 3 cuadras). Nos dejó en una que hasta tenía PC, pero la alegría duró poco porque al rato vinieron cuatro inglesas ortivas y piratas y como la habitación era de cuatro, tuvimos que dejársela a ellas y nosotros cambiar a otra. Igual no me quejo, teníamos un cuarto espectacular, con camas grossas, baño privado. Lo demás (cocina y comedor) era compartido.

Luego de dejar nuestras mochilas fuimos a comer algo por ahí cerca, con vista a la Santa Maria Maggiori.



Como Ale ya había venido a Roma el año anterior (eso que se dice que estos viajes no se hacen todos los años es claramente una burda mentira) no tenía intención de ir a ver el Coliseo, así que decidimos separarnos por el transcurso de la tarde así Clau y yo íbamos ahí. Pero primero a lo primero.

Empezamos bajando por Via Cavour hasta que llegamos a la Via dei Fori Imperiali. Nuestra idea era ir primero al Foro y luego al Coliseo. Se preguntarán por qué, ¿no?. Ah, ¿no se lo preguntan? Bueno, explico igual: como la entrada vale para las dos cosas la saques donde la saques, en el Coliseo hay muchísima cola y tardás un montón en sacar la entrada, mientras que en el Foro a lo sumo esperás 5 minutos y listo, después vas al Coliseo y pasás entre la gente con cara de winner (?). Pero como no sabíamos bien por donde se entraba, doblamos por la Via dei Fori Imperiali y vimos a donde nos llevaba.

Como verán, a lugares grossos.



Así llegamos a la Piazza Venecia y al impactante monumento a Vittorio Emanuele II, el llamado Padre de la Patria por los tanos.



Volvimos sobre nuestros pasos a traves de la Via dei Fori Imperiali, esta vez de la mano de enfrente, buscando la entrada al Foro. Una vez allí nos registramos sacamos las entradas en un toque y nos mandamos.




El Foro Romano era justamente el foro de la ciudad, el lugar que servía como centro. Allí es donde se hacían los discursos y los juicios a los criminales, había negocios de todo tipo, etc. Está todo en ruinas pero la verdad caminar por ahí te transporta todos esos años en el pasado y te imaginás como eran las cosas en aquella época. Estás caminando entre historia pura.

A Julio César lo bannearon del Foro por postear fotos en bolas.
De acá adentro salía un olor a tomuer insoportable.
Lo vimos a Brad Pitt y se dejó sacar foto.

Así fuimos caminando por ahí y llegamos también al estadio.


¡Ohhhh vamo River Plei! (?)

Ya era suficiente Foro así que salimos y nos dirigimos al Coliseo. Como dije antes, al llegar había una cola larguísima así que no es joda cuando digo que conviene sacar la entrada en el Foro.



Bueno, creo que no hace falta decir mucho del Coliseo, ¿no? La cosa es que cuando entrás ahí, la verdad no lo podés creer. Es una sensación increíble, mirás y decís "la pucha mirá donde carajo estoy". Te dan ganas de sacar una espada y luchar contra un león (?).


Eso que se ve que parece madera es una recreación de como era el piso. Obviamente en su época de esplendor estaba todo cubierto, lo de abajo son las catacumbas.

¡Boludo acá peleó Rásel Crou!
Las catacumbas.

Después de acribillar gente y saciar nuestra gladiadora sed de sangre, y abajo de una lluvia que no mojaba pero rompía soberanamente las pelotas, seguimos camino. Subimos por la Via del Fori Imperiali, a esta altura nuestra calle de toda la vida (?), y doblamos a la izquierda en Via del Plebiscito. Para cruzar fue un recontra quilombo, nos mandamos entre los autos con otros locos que también querían cruzar, sino no había manera.

Todo en ruinas, estos tanos no arreglan nada.

Así llegamos finalmente a Campo di Fiori, donde está la estatua de nada más ni nada menos que Giordano Bruno, un crack total que se enfrentó con la Iglesia con sus ideales y terminó quemado en la hoguera (dicen que fue en el lugar exacto donde está la estatua). Además, mi amigo Claudio estaba cumpliendo un sueño al llegar a ese lugar, así que el momento fue doblemente épico.




Se largó a llover bastante así que nos metimos a tomar un café con unas facturas en un barcito de ahí, atendido por una tana veterana que en todo el rato que estuvimos no dejó de hablar por teléfono. Al rato salimos de nuevo y vemos a un pibe enano (?) sacándole fotos a Giordano Bruno. "¿Ese no es el Ale?", me dice Clau. "¡Ale! ¡Ale!". ¡Y era Ale! Mirá donde nos venimos a encontrar. El mundo es un pañuelo (?).

Ya siendo un power trío (?) nuevamente, seguimos recorriendo un poco más. Pasamos por la Piazza Navona y su Fuente de los Cuatro Ríos (Fontana dei Quattro Fiumi).





Seguimos camino y llegamos al Panteón, que no sabemos por qué razón estaba hasta las tarlipes de policías. El Panteón es un templo dedicado a todos los dioses (justamente ese es el significado de la palabra "panteón") aunque según dicen el original fue destruido y el actual es una reconstrucción, igualmente hecha hace como dos millones de años (?), cuando Nicola di Bari recién sacaba su primer disco (?).




Con la noche ya cayendo sobre nuestras cabezas, fuimos al último punto de visita del día: la famosa Fontana di Trevi. Acá hicimos lo que hacen todos, por supuesto: tirar una moneda a la fuente que nos asegura que algún día volveremos. Yo tiré 50 ctvos de euro así que más le vale que me haga volver, sino la mato (?).




Terminamos el día pasando por la Via delle Quattro Fontane, un grupo de cuatro estatuas ubicados en la intersección de dos calles (por donde pasan ochocientos mil autos), una en cada esquina. Fueron construidas en el siglo XVI.

Le saqué foto a las 4, pero no las voy a subir todas, fiaca (?).

Comimos unos sanguches y a dormir. Al día siguiente nos despertamos (?) y nos encaminamos hacia el Vaticano, que está ahí nomás (?). Como deben saber yo no soy creyente y aborrezco a la Iglesia, soy de la escuela de Isaac Asimov y Ricky Gervais (?), pero desde un punto de vista turístico si estás en Roma al Vaticano es un lugar al que hay que ir sí o sí. Digamos que en ese sentido tenemos la mente un poco más abierta.

En el camino paramos a comer algo en un sucucho y yo me pedí unos mostacholes que resultaron fríos y horribles. Encima el tenedor de plástico se rompió en la primera pinchada. Y como si fuera poco, me terminaron cayendo para el culo. Pobrísimo.

Para llegar al Vaticano hay que cruzar el río Tíber y ahí inmediatamente aparecés en la entrada de la quinta del Papa (?), por la avenida Via della Conciliazione.

Lo bueno es que no había control de pasaporte (?).

Obviamente lo primero que se ve es la Plaza San Pedro, con la Basílica de fondo. La vista y el lugar son realmente imponentes. El obelisco egipcio que está en el medio de la plaza se dice que tiene unos 4.000 años de antigüedad y está en ese lugar desde 1586, el año del último campeonato de Racing.



El día estaba lindo por suerte así que hacer la fila no estuvo tan malo. Para entrar hay que seguir ciertas reglas en cuanto a la vestimenta, se permite solamente pantalón largo, ya que las bermudas claramente son ropa del diablo (?). También hay que pasar por un detector de metales al no estar permitido el ingreso con ciertos objetos.

McGyver se caga de risa con esto.

Toda esta fila es para entrar finalmente a la Basílica de San Pedro. Y bueno, ¿qué decir de este lugar? Es impresionante. Una obra de arte por donde se la mire. Y justamente por donde se la mire también hay cosas que a uno, desde la objetividad, no puede creerlo y da bastante bronca. La riqueza abundante que hay en esas paredes, pasillos y techos, te deja boquiabierto. El pasmo es absoluto. Siendo una persona que, como dije más arriba, desprecia a esta Institución, no pude sino sentirme bastante frustrado mientras observaba la opulencia en la que vive gente que luego se llena la boca hablando de combatir la pobreza. Y podría ponerme a bardear por horas (?), así que mejor sigo con lo que importa: fotos.




Más fotos...





Después de un rato largo de recorrer la Basílica, salimos. La idea era ir también a la Capilla Sixtina, pero la entrada salía 15 euros y definitivamente no teníamos ninguna intención de dejar ni un peso en el Vaticano, así que tomamos el camino de salida, no sin antes ir al baño a responder una llamada del interior. Algo común, de todos los días, pero que en ese lugar tuvo un significado más profundo y poético (?). Una descarga de principios e ideales (?). Perdón, me fui a la mierda (?).

Aburridísimo el tipo.

Le decimos "chau" entonces finalmente del Vaticano y apenas salís te encontrás con el Castillo de Sant'Angelo.



Según Wikipedia Este castillo fue construido por el Emperador Adriano entre los años 135 y 139, o sea hace bocha (?), como mausoleo personal y para su familia, aunque luego de unos años se terminaría usando como edificio militar, y actualmente funciona como museo. Gratis.





Según cuenta la leyenda, durante una epidemia que azotó la ciudad en el año del pedo, el papa de esa época vio sobre la cima del Castillo al Arcángel San Miguel envainando su espada como señal de que se terminó la epidemia. De ahí se lo bautizó con el nombre actual y hay también en la cima una estatua del Arcángel en esa posición.



Algunas fotos más del Castillo:



La vista desde la cima.

Después de recorrer un rato largo empezamos el retorno por el borde del río Tíber, hasta la isla Tiberina, que está en el medio. En sí no había nada particular pero bueno, daba ir por ahí (?). Por alguna de esas razones de la vida terminamos en Campo di Fiori merendando algo y luego de un rato volvimos a pata al hostel. Antes me crucé a un amigo:

Click acá si no lo conocen.

El tercer día arrancó con lluvia. Una cagada teniendo en cuenta que nuestro plan era ir en tren a Nápoles, pero bueno todavía había cosas para ver y hacer en Roma. Durante el desayuno en el hostel apareció el dueño del mismo que resultó ser un tano re copado que trabajaba como kinesiólogo y había atendido a los jugadores del Catania y al mismísimo Pablo Ledesma (actual jugador de Uoooooocaaaa). Cuando le dije que era de River, me dijo que él era de Juventus y que tiene lindos recuerdos del River de 1996. Tano drogón, devolvé la Copa que te afanaste (?).

El primer destino del día (luego de comer unas pastas medio pelo) era la Piazza di Spagna, con su famosa escalera y la iglesia Trinitá dei Monti arriba.




El lugar tiene una vista muy linda, con mucho verde y una fuente copada en la base. Estaba hasta las re tetas de gente.


Nuestro siguiente destino fue la Piazza del Popolo, o en criollo Plaza del Pueblo. Es una plaza bastante grande, con un obelisco egipcio (de Ramsés II) en el medio, las dos iglesias "gemelas" que se encuentran una al lado de la otra y varias fuentes.






"Me cayó mal el morfi, creo que voy a BLEEUUUURRGHHHH"

También está la iglesia Santa Maria del Popolo, de donde toma el nombre la Plaza:


Nos quedamos un rato largo ahí, paseando y sacando fotos, y viendo a un grupo de acróbatas ensayando para un acto que por alguna razón se iba a hacer ahí.





Desde ahí subimos unas escaleras y nos dirigimos a la Villa Borghese, un enorme y precioso parque lleno de paisajes, verde y aire puro.







Sin duda uno de los lugares más agradables para estar. Si uno se mandaba bien en el medio había un silencio apacible, especial para tirarse a relajar acompañado de un buen libro.





Por acá había un baño público que si bien era pago estaba muy lindo y acompañaba con una suave música de jazz. Así da gusto echarse un garco ir al toilette.

Otra de las cosas copadas de Villa Borghese es la sección donde cada unos 5 metros más o menos hay bustos de grandes hombres de la historia. Era sumamente divertido ir viendo las caras y buscando los que conocíamos. Algunos de los que retraté:



Fuimos volviendo sobre nuestros pasos hasta encontrarnos con esta vista:


Ya muy cansados (tengan en cuenta que todo esto fue caminando) y con el atardecer sobre nuestras cabezas decidimos que era hora de volver así que emprendimos el largo viaje de vuelta, también a pata, claro.

Para cenar fuimos al super que estaba a unas cuadras y a la salida nos encontramos con una repentina lluvia torrencial. Sin ganas ni intención de comprarle un paraguas a los africanos decidimos ir corriendo abajo del agua. Espectacular. Ah, lo de los africanos que venden cosas es impresionante. Si hay sol los tipos venden gorras, y apenas cae una gota inmediatamente están vendiendo paraguas, con las gorras desapareciendo como por arte de magia.

Bueno, así terminó nuestra estadía en Roma. Una ciudad muy hermosa, llena de rica historia. A la mañana siguiente había que levantarse temprano que salía el avión a Atenas. Y dentro de mi organismo se empezaba a gestar algo que me traería algunos problemas en los días venideros...

6 comentarios:

  1. Me imagino que para poder hablar en italiano, y emulando al gran Peter Griffin, te dejaste crecer el bigote, no???

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  2. 1. Yo quiero ser guardia suizo.
    2. El papa que vio al arcángel sobre el edificio es re fumón.
    3. Mis viejos estuvieron en Uropa el año pasado y también dicen que la pastashuta es tocuen.
    4. Esa vieja costumbre de los juventinos (?) de andar choreándose copas intercontinentales...
    5. ¿La frase del final anticipa que en el próximo capítulo vas a anunciar tu embarazo?
    6. Yo esperaba que siguiera la sección pero pensaba que era una de las 7 personas en el mundo que aún actualiza su blog.

    Abrazo y continúe, por favor.

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    1. 1. Es fácil, sólo hay que estar parado.
      2. Totalmente. De hecho la versión oficial no cuenta cuando el papa dijo que el arcángel no sólo bajó sino que también lo llevó a ver el clásico Lazio - Roma.
      3. Tocuen. No nos comamos el chamuyo de las pastas.
      4. TTPP.
      5. Sí. De un velocirraptor.
      6. Estoy continuando, a mi ritmo (?).

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  3. Que divertido estuvo Roma :)

    Ahora tenér mucho trabajo por delante con el de Grecia.

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