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Llegamos al capítulo de Belgrado, la capital de Serbia (ex-Yugoslavia) y el uno de los dos días en mi opinión más copados del viaje (el otro fue cuando estábamos en París, ya llegará el momento de contarlo). Un lugar donde cumplí un sueño y que era el destino del itinerario al que tenía que ir sí o sí, Belgrado fue básicamente la razón por la que me decidí hacer el viaje. Al principio iba a ir sólo pero tuve la suerte de ser acompañado por mis dos mejores amigos, así que fue aún más especial. Pero basta que me pongo a llorar (?), vamos con lo que importa. Pero primero por lo primero: el recontra delirante viaje en tren. Prepárense para leer porque lo que se viene va a ser muy largo.
Llegamos al capítulo de Belgrado, la capital de Serbia (ex-Yugoslavia) y el uno de los dos días en mi opinión más copados del viaje (el otro fue cuando estábamos en París, ya llegará el momento de contarlo). Un lugar donde cumplí un sueño y que era el destino del itinerario al que tenía que ir sí o sí, Belgrado fue básicamente la razón por la que me decidí hacer el viaje. Al principio iba a ir sólo pero tuve la suerte de ser acompañado por mis dos mejores amigos, así que fue aún más especial. Pero basta que me pongo a llorar (?), vamos con lo que importa. Pero primero por lo primero: el recontra delirante viaje en tren. Prepárense para leer porque lo que se viene va a ser muy largo.
Como había dicho en la entrada anterior, cuanto más al Este más choto se pone al asunto y es así tal cual. Llegamos a la estación de Budapest como una hora antes del horario estipulado para la salida del tren y nos sentamos a hacer tiempo, sin entender nada en cual de los dos andenes iba a parar el tren. La cosa no era como en Alemania que si le pifiás a un tren está todo bien porque igualmente terminás en algún lugar grosso, acá si le pifiás podés terminar en la muerte (?). Bueno, no tanto, pero sin dudas es bastante más complicado.
Después de un rato largo por fin vimos cual era supuestamente nuestro tren. Digo "supuestamente" porque a pesar de estar seguros, por adentro un toque de cagazo había, je. Entramos en uno de los compartimientos de lo que aparentemente era segunda clase - aunque nada parecía tener clase (?) - y nos acomodamos. Creo que en todo el tren debían haber unas 20 personas en total. Arranca el tren y todo parecía ir bajo control. En eso, Ale y Clau deciden ir a ver un poco a ver que onda. En palabras de uno de ellos:
A todo esto, la formación se movía como una coctelera y nosotros eramos el alcohol y el hielo (?). Entre tanto nerviosismo y pensando que nada podía ser peor (?), apareció de repente una señora y nos tiró una pálida que casi nos hace morir a los tres: "this train does not go to Beograd!". Por si no se entiende, nos dijo que este tren no iba a Belgrado.
Ahora imaginen la situación. Tres jóvenes indefensos (?) en un país lejano que manejaba otro idioma, a la noche, en un tren que no paraba de moverse y encima sin luz, y vienen y te dicen que ese tren en donde estás no va a donde pensás que vas. Se hacía realidad la peor de las pesadillas (?). Porque la pregunta era, si este tren no va a Belgrado, ¿dónde carajo íbamos a terminar?
Allí compartimos un par de palabras con dos chicas serbias que venían de pasar unos días de joda en Budapest y luego de un rato nos dijeron de ir a alguno de los compartimientos del principio que son muchos más cómodos y seguir charlando. Después de buscar y buscar ya que estaban todos llenos, vemos uno dónde había una sola persona (del total de 6 asientos). Le preguntamos si nos podíamos sentar ahí y se copó sin dramas. El tipo parecía Hugo Chávez (?) y escuchaba sin decir nada como conversábamos boludeces con las dos minitas, compartiendo cosas de cada país, de cada uno y en especial pidiendo consejos para manejarnos por Belgrado.
Al rato las minas se van a dormir a otro lado y nos quedamos solos con Huguito (?) quien nos dice que hay que pasar un control de pasaporte en Kelebia (casi en la frontera con Serbia), pero que igualmente nos quedemos tranquilos porque cualquier cosa él hablaba por nosotros (!). ¿Cómo cualquier cosa? ¿Qué cualquier cosa podía pasar? Bueno, al rato entran unos uniformados hasta los dientes con cara de pocos amigos y menos pulgas a pedirnos los pasaportes. Al ver por la ventana vimos que estábamos básicamente en el medio de la nada. Pero posta. Y nuestro amigo Chávez se bajó ahí, vaya a saber uno para qué (?). La verdad que cuando te revisan el pasaporte, más en un lugar así, se te fruncen hasta las ideas. Es bastante jevi porque escuchás que hablan en un idioma que no entendés nada y si bien capaz se están diciendo "Che, ¡alguno que vaya y compre algunas medialunas!" para vos suena como "¡A estos hay que cagarlos a tiros! ¡Hijos de puta!".
Todo pasó sin sobresaltos (no había razones para que los hubiera) y como ahora teníamos el compartimiento para nosotrosnos pusimos en bolas y a bailar macumba nos tiramos a tratar de dormir un poco. Cosa que no pudimos hacer ni en pedo, el tren se movía cada vez más. Tipo las 6 y media, por ahí cuando viene el otro control del pasaporte, esta vez ya en lado serbio. Y al rato, ya a eso de las 7 llegamos finalmente a Belgrado.
De primera apenas bajás del tren y te metés en la estación sentís que viajaste en el tiempo 20 años al pasado. Los carteles con los horarios son hojas de puntos impresas en computadora, y esas computadoras son aquellas del año del pedo que tenían letras grandes y naranjas. Bah, toda la estación es antigüa, sobre todo si la comparás con la de Berlin que era una nave especial. Lo primero que teníamos que hacer en suelo serbio era comprar el pasaje a Croacia y luego ver como mierda íbamos a ir al hostel. Ah, porque en Belgrado hay otro problema, está todo escrito en cirílico, por lo que no se entiende nada de nada. Sólo en los lugares más modernos hay, debajo del cirílico, el equivalente en letras latinas.
El pasaje a Zagreb lo sacamos ahí, apenas abrió la ventanilla para cambiar euros a dinares (el cambio apróx. es 1 euro = 100 dinares), pero esta vez elegimos viajar de día, por más que sean 7 horas, porque realmente veníamos de un viaje bastante complicado. Bueno, ahora había que ir al hostel, según las indicaciones que nos habían mandado por e-mail teníamos que tomar el tranvía nº2 dirección Kalemegdan. El tema es que no teníamos la más puta idea cual decía Kalemegdan, acuérdense que estaba todo en cirílico. Lo que buscábamos era esto: Калемегдан (?). El otro problema era que no sabíamos como pagarlo, ya que aparentemente necesitábamos una tarjeta y en la estación - ni en ningún lado - nos sabían decir como hacer. Me olvidaba, muy pocos hablan inglés. Ya podridos de dar vueltas por ahí, hicimos la fácil: taxi y a la mierda.
El tachero era un viejo que se la pasaba tosiendo como si en cualquier momento iba a escupir la vida misma, y cuando le dijimos que era de Argentina, en vez del típico "oh Argentina, Messi, Maradona", nos dijo "Argentina... ¡Mafia!" (?). Cuando llegamos al hostel eran ya las 8 de la mañana. Tocamos el timbre. Nada. Tocamos de nuevo, y abre la puerta un Johnny Knoxville serbio con cara de que se había ido a dormir hacía exactamente 30 segundos. Ahí nos dice que la habitación iba a estar recién a las 10 así que nos teníamos que ir a boludear por ahí a hacer tiempo. "Pero Johnny (?), no tenemos a dónde ir, ¿nos podemos quedar acá en el SUM?". "Bueno... PERO NO SE DUERMAN" nos respondió. Todavía no se como hicimos para mantenernos despiertos, con tanto sueño, sin nada para hacer y encima tirados en unos puffs espectaculares. Knoxvillović (?) se fue a seguir torrando y nosotros quedamos ahí.
A eso de las 10 menos algo (?), aparece de nuevo y nos da la llave de nuestra habitación y nos muestra un poco el asunto. ¿Íbamos a poder dormir algo? No, porque a las 10 nos pasaba a buscar Darko, mi amigo y contacto serbio quien nos iba a llevar a recorrer la ciudad y había estado haciendo llamados para lo que se venía después.
Darko, un tipo re contra grosso, nos recibió con unos sanguches de carne que estaban espectaculares. Creo que lo mejor que comí en todo el viaje. Esos sanguches nos devolvieron la vida. Mientras comíamos y charlábamos un poco, el hacía unos llamados para seguir organizando el asunto que ahora les voy a contar. Al rato nos vamos del hostel y el pibe nos da una tarjeta (que sería la SUBE de allá) con 10 cargas para usar en el tranvía. ¡Genio! Y los cuatro juntos, hablando y contando cosas, emprendimos la marcha hacía el primer destino del día: nada más ni nada menos que... la cancha del Estrella Roja, mi equipo del alma. ¡Iba a cumplir mi sueño!
Nos bajamos del tranvía y fuimos caminando por la autopista Oslobodenja, pasamos porel cajón de manzanas la cancha del Partizan (la contra) y a las pocas cuadras, subiendo por la Ljutice Bogdana empezamos a divisar el glorioso Marakana.
Por supuesto para mí fue una emoción muy grande, estaba cumpliendo un sueño que me había dispuesto a realizar desde hacía muchos años. Y estar ahí fue increíble, es el día de hoy que todavía pienso "la que lo parió, estuve ahí".
Nos metemos por una puertita y ahí llegamos de lleno al estadio.
Fuimos por los pasillos, pero todo estaba cerrado ya que era fin de semana de Pascuas en Serbia, así que no había mucho para hacer. La cosa era que Darko había organizado encontrarnos con Marko Nikolovski, un grosso del club que nos iba a recibir.
Darko hace unas llamadas telefónicas y al rato aparece Marko, quien nos recibe... ¡con regalos!
Un banderín, el programa del último partido, un poster y lo mejor: la camiseta usada por el crack Darko Lazović en el último clásico contra el Partizan dos días antes y con victoria 2:0 con un gol del susodicho. Marko nos dijo que eso era todo lo que tenía a mano, si el club no hubiera estado cerrado nos daba más cosas. Un genio.
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| ¿Cómo podés confiar en un ticket de tren así? |
Después de un rato largo por fin vimos cual era supuestamente nuestro tren. Digo "supuestamente" porque a pesar de estar seguros, por adentro un toque de cagazo había, je. Entramos en uno de los compartimientos de lo que aparentemente era segunda clase - aunque nada parecía tener clase (?) - y nos acomodamos. Creo que en todo el tren debían haber unas 20 personas en total. Arranca el tren y todo parecía ir bajo control. En eso, Ale y Clau deciden ir a ver un poco a ver que onda. En palabras de uno de ellos:
Hola, mi nombre es Claudio y vengo a interrumpir para contar mi visión de los hechos mientras el amigo Facuzino Ozicundo Calewebby (?) estaba esperando en la cabina.
Tras estar una hora sentados en la estación debatiendo cual sería el vagón correspondiente vimos a dos viejitos que rondaban los 370 años cada uno, subirse a ese último vagón que teniamos a mano. Llegado el horario decidimos subir e instalarnos en la última cabina. Ante la duda de si era o no nuestro sector decidimos ir a preguntar, con el amigo Ale, si estabamos bien ubicados.
Al salir de la cabina donde Webby se quedó mirando las mochilas, el tren se puso en marcha. Ni bien hizo unos metros se apagaron todas las luces del mismo. Y no solo del tren, también se había apagado el mundo exterior ya que al ver por la ventana la oscuridad había devorado la hermosa Budapest.
Al pasar por la tercer cabina vemos a la pareja de gerontes durmiendo placidamente cada uno en uno de los asientos que hacían las veces de cama.
Al llegar a la última cabina, y ver filtrarse un reflejo de luz de algún faro perdido en la nada misma que limitaba con la ventana del vagón, notamos que había 16 refugiados yugoslavos que trabajaban en alguna mina cercana, con sus boinas caladas y sus espesos bigotes negros como el petróleo, amuchados de una forma algo extravagante, pudiendo notar el sufrimiento y la fortaleza de la opresión del obrero en sus ojos al ser levemente iluminados por el pitar anaranjado de unos rancios y húmedos cigarrillos armados... no solo la imagen nos resultó impactante sino que el olor a pata que salía de esa cabina era algo indescriptible, una de las teorías que tengo es que ese tren fumigaba a su paso los campos de Europa del Este (?).
Ante la confusión y la adrenalina, decidimos ir a buscar a Webby, tomar los bolsos y caminar hacia la luz. En el camino nos detuvimos a preguntar en dos cabinas iluminadas del segundo vagón, ambas ocupadas por dos chicas solas, si esto era segunda clase y cuanto habían pagado por su boleto ya que no sabíamos que nos correspondía.
Al caminar el segundo vagón entero encontramos un guardia, algunas personas en la misma situación de abandono y confusión que nosotros y... aquí el amigo Webby continuará las historia.
Ahora imaginen la situación. Tres jóvenes indefensos (?) en un país lejano que manejaba otro idioma, a la noche, en un tren que no paraba de moverse y encima sin luz, y vienen y te dicen que ese tren en donde estás no va a donde pensás que vas. Se hacía realidad la peor de las pesadillas (?). Porque la pregunta era, si este tren no va a Belgrado, ¿dónde carajo íbamos a terminar?
Interrumpo momentaneamente para dar otra teoría; ese vagón que no iba a Serbia, donde reposaban los viejitos y los refugiados yugoslavos, creo que iba a ser desprendido para ser incinerado en algún volcán o algún horno diseñado exclusivamente para la supresión de yugoslavos (?).
Agarramos las mochilas desesperados y empezamos a caminar por los vagones avanzando en la formación, a exigir alguna explicación. Después de dar vueltas unos minutos y no entender nada, nos avisan que lo que no va a Belgrado eran los dos últimos vagones (dónde estábamos nosotros) pero que los primeros dos sí iban. Ya recuperados del susto (que no fue menor) nos fuimos a sentar al segundo vagón, luego de asegurarnos que ese iba sí o sí a donde queríamos ir.Volvemos a estudios (?).
Allí compartimos un par de palabras con dos chicas serbias que venían de pasar unos días de joda en Budapest y luego de un rato nos dijeron de ir a alguno de los compartimientos del principio que son muchos más cómodos y seguir charlando. Después de buscar y buscar ya que estaban todos llenos, vemos uno dónde había una sola persona (del total de 6 asientos). Le preguntamos si nos podíamos sentar ahí y se copó sin dramas. El tipo parecía Hugo Chávez (?) y escuchaba sin decir nada como conversábamos boludeces con las dos minitas, compartiendo cosas de cada país, de cada uno y en especial pidiendo consejos para manejarnos por Belgrado.
Al rato las minas se van a dormir a otro lado y nos quedamos solos con Huguito (?) quien nos dice que hay que pasar un control de pasaporte en Kelebia (casi en la frontera con Serbia), pero que igualmente nos quedemos tranquilos porque cualquier cosa él hablaba por nosotros (!). ¿Cómo cualquier cosa? ¿Qué cualquier cosa podía pasar? Bueno, al rato entran unos uniformados hasta los dientes con cara de pocos amigos y menos pulgas a pedirnos los pasaportes. Al ver por la ventana vimos que estábamos básicamente en el medio de la nada. Pero posta. Y nuestro amigo Chávez se bajó ahí, vaya a saber uno para qué (?). La verdad que cuando te revisan el pasaporte, más en un lugar así, se te fruncen hasta las ideas. Es bastante jevi porque escuchás que hablan en un idioma que no entendés nada y si bien capaz se están diciendo "Che, ¡alguno que vaya y compre algunas medialunas!" para vos suena como "¡A estos hay que cagarlos a tiros! ¡Hijos de puta!".
Todo pasó sin sobresaltos (no había razones para que los hubiera) y como ahora teníamos el compartimiento para nosotros
De primera apenas bajás del tren y te metés en la estación sentís que viajaste en el tiempo 20 años al pasado. Los carteles con los horarios son hojas de puntos impresas en computadora, y esas computadoras son aquellas del año del pedo que tenían letras grandes y naranjas. Bah, toda la estación es antigüa, sobre todo si la comparás con la de Berlin que era una nave especial. Lo primero que teníamos que hacer en suelo serbio era comprar el pasaje a Croacia y luego ver como mierda íbamos a ir al hostel. Ah, porque en Belgrado hay otro problema, está todo escrito en cirílico, por lo que no se entiende nada de nada. Sólo en los lugares más modernos hay, debajo del cirílico, el equivalente en letras latinas.
El pasaje a Zagreb lo sacamos ahí, apenas abrió la ventanilla para cambiar euros a dinares (el cambio apróx. es 1 euro = 100 dinares), pero esta vez elegimos viajar de día, por más que sean 7 horas, porque realmente veníamos de un viaje bastante complicado. Bueno, ahora había que ir al hostel, según las indicaciones que nos habían mandado por e-mail teníamos que tomar el tranvía nº2 dirección Kalemegdan. El tema es que no teníamos la más puta idea cual decía Kalemegdan, acuérdense que estaba todo en cirílico. Lo que buscábamos era esto: Калемегдан (?). El otro problema era que no sabíamos como pagarlo, ya que aparentemente necesitábamos una tarjeta y en la estación - ni en ningún lado - nos sabían decir como hacer. Me olvidaba, muy pocos hablan inglés. Ya podridos de dar vueltas por ahí, hicimos la fácil: taxi y a la mierda.
El tachero era un viejo que se la pasaba tosiendo como si en cualquier momento iba a escupir la vida misma, y cuando le dijimos que era de Argentina, en vez del típico "oh Argentina, Messi, Maradona", nos dijo "Argentina... ¡Mafia!" (?). Cuando llegamos al hostel eran ya las 8 de la mañana. Tocamos el timbre. Nada. Tocamos de nuevo, y abre la puerta un Johnny Knoxville serbio con cara de que se había ido a dormir hacía exactamente 30 segundos. Ahí nos dice que la habitación iba a estar recién a las 10 así que nos teníamos que ir a boludear por ahí a hacer tiempo. "Pero Johnny (?), no tenemos a dónde ir, ¿nos podemos quedar acá en el SUM?". "Bueno... PERO NO SE DUERMAN" nos respondió. Todavía no se como hicimos para mantenernos despiertos, con tanto sueño, sin nada para hacer y encima tirados en unos puffs espectaculares. Knoxvillović (?) se fue a seguir torrando y nosotros quedamos ahí.
A eso de las 10 menos algo (?), aparece de nuevo y nos da la llave de nuestra habitación y nos muestra un poco el asunto. ¿Íbamos a poder dormir algo? No, porque a las 10 nos pasaba a buscar Darko, mi amigo y contacto serbio quien nos iba a llevar a recorrer la ciudad y había estado haciendo llamados para lo que se venía después.
Darko, un tipo re contra grosso, nos recibió con unos sanguches de carne que estaban espectaculares. Creo que lo mejor que comí en todo el viaje. Esos sanguches nos devolvieron la vida. Mientras comíamos y charlábamos un poco, el hacía unos llamados para seguir organizando el asunto que ahora les voy a contar. Al rato nos vamos del hostel y el pibe nos da una tarjeta (que sería la SUBE de allá) con 10 cargas para usar en el tranvía. ¡Genio! Y los cuatro juntos, hablando y contando cosas, emprendimos la marcha hacía el primer destino del día: nada más ni nada menos que... la cancha del Estrella Roja, mi equipo del alma. ¡Iba a cumplir mi sueño!
Nos bajamos del tranvía y fuimos caminando por la autopista Oslobodenja, pasamos por
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| ¡Llegamos! |
Por supuesto para mí fue una emoción muy grande, estaba cumpliendo un sueño que me había dispuesto a realizar desde hacía muchos años. Y estar ahí fue increíble, es el día de hoy que todavía pienso "la que lo parió, estuve ahí".
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| Con el gran amigo Darko en la puerta. |
Nos metemos por una puertita y ahí llegamos de lleno al estadio.
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| Llegaron a entrar más de 100.000 personas, eh. |
Fuimos por los pasillos, pero todo estaba cerrado ya que era fin de semana de Pascuas en Serbia, así que no había mucho para hacer. La cosa era que Darko había organizado encontrarnos con Marko Nikolovski, un grosso del club que nos iba a recibir.
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| Lo único que se entiende es lo de Café. |
Darko hace unas llamadas telefónicas y al rato aparece Marko, quien nos recibe... ¡con regalos!
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| "¿Vos sabés como cojen los serbios?" (?) |
Un banderín, el programa del último partido, un poster y lo mejor: la camiseta usada por el crack Darko Lazović en el último clásico contra el Partizan dos días antes y con victoria 2:0 con un gol del susodicho. Marko nos dijo que eso era todo lo que tenía a mano, si el club no hubiera estado cerrado nos daba más cosas. Un genio.
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| Los regaletes. |
Marko entonces nos invita a caminar con él para empezar a recorrer un poco las inmediaciones del estadio.
Cuando estamos caminando por ahí y charlando, ¿a quién nos cruzamos? ¡A Darko Lazović! Ahí mismo por supuesto salió foto para retratar el momento.
Lo saludamos y ahí Marko nos sigue guiando, para entrar a través del túnel - por donde van los jugadores - a la mismísima cancha.
¡Estábamos en la cancha!
La verdad fue uno de los mejores momentos de mí vida hasta ahora, cumplí uno de mis sueños. Ahora tengo que volver a ver un partido ahí, jeje.
Bueno, después de la recorrida por el club salimos y agarramos de nuevo la Oslobodenja. Caminamos varias cuadras, charlando de la vida con el gran Darko hasta que llegamos a un parque grande dónde se encuentra la Catedral de Saint Sava (Храм светог Саве) que es la iglesia ortodoxa más grande de la región de los Balcanes y una de las 10 más grandes del mundo. Capaz de afuera no se nota tanto, pero una vez que entrás te das cuenta lo realmente inmensa que es.
En el mismo parque se encuentra la Libreria Nacional de Serbia, que fue bombardeada y destruída tanto en la 1ra Guerra Mundial como en la 2da, generando la pérdida de libros únicos.
De ahí no me acuerdo la calle que agarramos pero íbamos bien porque nos guiaba Darko. A medida que paseábamos por la ciudad nos iba contando la historia de los lugares que veíamos. Así fue como llegamos a los edificios en ruinas que quedaron del bombardeo de la OTAN de 1999, muy fuerte. Uno de ellos era el Ministerio de Defensa de Yugoslavia.
Seguimos camino, pasando por la Plaza de la República, donde se encuentra el Museo Nacional de Serbia y la estatua de Mihailo.
El punto de destino importante al que nos dirigíamos era la fortaleza Kalemegdan, la tan famosa a dónde iba el tranvía que teníamos que tomar párrafos arriba (?).
Kalemegdan (conocida como la Fortaleza de Belgrado, Београдска тврђава) contiene lo que era la vieja ciudadela y el parque del mismo nombre. La historia de esta fortaleza es bastante particular y tiene más personajes que Lost (?). A lo largo de sus 1700 años de historia ha estado en manos de bizantinos, romanos y turcos, entre otros. Un despelote. Cada uno de estos ocupantes fue construyendo más partes y renovando otras.
Es realmente inmensa y tiene las mejores vistas de la ciudad y del río Sava.
Luego de una linda recorrida por toda la fortaleza, con el especial agregado de nuestro amigo Darko contándonos la historia, decidimos que ya era hora de ir a comer algo que picaba el bagre violentamente. Darko nos llevó por una peatonal cerca del hostel a un bolichito dónde vendían los llamados gyros (no confundir con estos (?)), pero estos eran especiales porque en vez de tener cosas raras tenían jamón, queso y papas fritas. Gloria.
Al rato ya no dábamos más del cansancio y el sueño, así que nos despedimos de Darko con un gran abrazo y promesa de encontrarnos de vuelta en el futuro, y que si algún día viene para la Argentina, ya tiene lugar dónde quedarse. Entonces de ahí fuimos al hostel y nos tiramos a dormir una merecida siesta. Cuando nos despertamos nos pegamos una ducha y decidimos quedarnos ya en el hostel. Comimos y boludeamos mientras en la tablet de Ale veíamos un Independiente - Racing que terminó con victoria 4 a 1 del rojo. ¡Ja! (?). Luego nos tiramos a dormir, cada uno en su cama, por supuesto (?).
El otro día iba a ser un día nuevo. Como todos, bah (?). La idea era mandarnos para la parte de Nuevo Belgrado, o Novi Beograd, o Нови Београд, que es la parte al oeste del río Sava, y la parte más nueva de la ciudad, recién empezando a tener cosas a mitad del siglo XX.
Empezamos a caminar bajo el cielo nublado y cruzamos al otro lado por el puente Old Sava, tomando la avenida Zemunski (gracias Google por existir) y luego bajando por algunas de las avenidas que no me acuerdo ahora cual era de las dos.
Sabíamos que en Novi Beograd estaba el bar del capo de Djokovic y el shopping principal de la ciudad. Esos eran los lugares a los que queríamos ir pero realmente el mapa era un toque complicado y medio que dimos varias vueltas. Esta es sin duda una zona mucho más moderna, con muchos edificios nuevos de oficinas y zonas comerciales.
Yendo por ahí nos encontramos con una foto de Messi.
Y también vimos el estadio Belgrade Arena, dónde por ejemplo la Argentina le ganó a Serbia en la semifinal de la Copa Davis 2011.
Y enfrente de ahí - cruzando la autopista - estaba el restaurante de Djokovic, dónde queríamos ir y tomar aunque sea un vaso de agua de la canilla (?).
Por suerte estaba abierto y los precios, al contrario de lo que pensábamos, eran dentro de todo baratos. Adentro habían televisores que pasaban todo el tiempo partidos del Nole. Obviamente partidos que ganó (?).
Después de tomar algo (yo me pedí una Diet Coke,putos). Seguimos camino, ahora hacia el shopping, para ver de recorrerlo un poco y comer algo ahí.
Nos pedimos una pizza entre medio de toda la pendejada (?) y de uno con la camiseta de Argentina y luego nos fuimos tranquilos tomando un helado.
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| La amistad con Olympiacos de Grecia y Spartak Moscow de Rusia. |
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| Homenaje por la obtención de la Copa de Europa en 1991. |
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| El más crack. Y a su lado un jugador del Estrella Roja (?). |
¡Estábamos en la cancha!
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| Delije. Héores. |
Bueno, después de la recorrida por el club salimos y agarramos de nuevo la Oslobodenja. Caminamos varias cuadras, charlando de la vida con el gran Darko hasta que llegamos a un parque grande dónde se encuentra la Catedral de Saint Sava (Храм светог Саве) que es la iglesia ortodoxa más grande de la región de los Balcanes y una de las 10 más grandes del mundo. Capaz de afuera no se nota tanto, pero una vez que entrás te das cuenta lo realmente inmensa que es.
En el mismo parque se encuentra la Libreria Nacional de Serbia, que fue bombardeada y destruída tanto en la 1ra Guerra Mundial como en la 2da, generando la pérdida de libros únicos.
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| Librería Nacional de Serbia. |
Seguimos camino, pasando por la Plaza de la República, donde se encuentra el Museo Nacional de Serbia y la estatua de Mihailo.
El punto de destino importante al que nos dirigíamos era la fortaleza Kalemegdan, la tan famosa a dónde iba el tranvía que teníamos que tomar párrafos arriba (?).
Kalemegdan (conocida como la Fortaleza de Belgrado, Београдска тврђава) contiene lo que era la vieja ciudadela y el parque del mismo nombre. La historia de esta fortaleza es bastante particular y tiene más personajes que Lost (?). A lo largo de sus 1700 años de historia ha estado en manos de bizantinos, romanos y turcos, entre otros. Un despelote. Cada uno de estos ocupantes fue construyendo más partes y renovando otras.
Es realmente inmensa y tiene las mejores vistas de la ciudad y del río Sava.
Luego de una linda recorrida por toda la fortaleza, con el especial agregado de nuestro amigo Darko contándonos la historia, decidimos que ya era hora de ir a comer algo que picaba el bagre violentamente. Darko nos llevó por una peatonal cerca del hostel a un bolichito dónde vendían los llamados gyros (no confundir con estos (?)), pero estos eran especiales porque en vez de tener cosas raras tenían jamón, queso y papas fritas. Gloria.
Al rato ya no dábamos más del cansancio y el sueño, así que nos despedimos de Darko con un gran abrazo y promesa de encontrarnos de vuelta en el futuro, y que si algún día viene para la Argentina, ya tiene lugar dónde quedarse. Entonces de ahí fuimos al hostel y nos tiramos a dormir una merecida siesta. Cuando nos despertamos nos pegamos una ducha y decidimos quedarnos ya en el hostel. Comimos y boludeamos mientras en la tablet de Ale veíamos un Independiente - Racing que terminó con victoria 4 a 1 del rojo. ¡Ja! (?). Luego nos tiramos a dormir, cada uno en su cama, por supuesto (?).
El otro día iba a ser un día nuevo. Como todos, bah (?). La idea era mandarnos para la parte de Nuevo Belgrado, o Novi Beograd, o Нови Београд, que es la parte al oeste del río Sava, y la parte más nueva de la ciudad, recién empezando a tener cosas a mitad del siglo XX.
Empezamos a caminar bajo el cielo nublado y cruzamos al otro lado por el puente Old Sava, tomando la avenida Zemunski (gracias Google por existir) y luego bajando por algunas de las avenidas que no me acuerdo ahora cual era de las dos.
Sabíamos que en Novi Beograd estaba el bar del capo de Djokovic y el shopping principal de la ciudad. Esos eran los lugares a los que queríamos ir pero realmente el mapa era un toque complicado y medio que dimos varias vueltas. Esta es sin duda una zona mucho más moderna, con muchos edificios nuevos de oficinas y zonas comerciales.
Yendo por ahí nos encontramos con una foto de Messi.
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| Genio. |
Y enfrente de ahí - cruzando la autopista - estaba el restaurante de Djokovic, dónde queríamos ir y tomar aunque sea un vaso de agua de la canilla (?).
Por suerte estaba abierto y los precios, al contrario de lo que pensábamos, eran dentro de todo baratos. Adentro habían televisores que pasaban todo el tiempo partidos del Nole. Obviamente partidos que ganó (?).
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| En la carta te vendían puchos, posta. |
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| Ale y Clau analizando con ojo clínico los precios. |
Después de tomar algo (yo me pedí una Diet Coke,
Nos pedimos una pizza entre medio de toda la pendejada (?) y de uno con la camiseta de Argentina y luego nos fuimos tranquilos tomando un helado.
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| Infaltable. |
Tengo que postear muchas fotos porque la verdad que lo valen.
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| Tapa de nuestro disco de covers de Modern Talking. |
Cuando terminamos de recorrerla por un largo rato, decidimos que ya era hora de volver al hostel y descansar de tanto que habíamos caminado. Así que volvimos tranquis pero esta vez no nos vimos ningún partido de fútbol. Nos pegamos una ducha, comimos algo que ahora no me acuerdo que fue y a dormir... ¡Mañana tren a Zagreb!
Espero hayan disfrutado de este post, se que es muy largo y realmente tardé un montón en terminarlo, pero bueno, yo quiero la mejor calidad (?).
Si bien la ciudad de Belgrado no es re guachiguau (?), le tomé cariño más que nada por la experiencia que viví ahí y me pareció que había buena gente. Así que, algún día volveré.
Saludos y nos vemos en la próxima.
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| Y esto estaba al lado del hostel. |





















































Las anécdotas que nos dió Serbia son las mejores del viaje. Además lo de Darko fue increíble, sobre todo después de lo que viví en España con mis "amigos".
ResponderEliminarAlgún día yo también volveré para adentrarme bien en la historia de la zona que realmente me dejó impactado, sobre todo después del libro "Un Puente sobre el Drina".
No sé si la grossea el hecho de que el Colo Sava sea tan grosso en Yugoslavia (?) que hayan nombrado un río en su honor, o la rotisería de Alf. Pero comparar esas huevadas con la anécdota mágica de la cancha y la épica llegada al hostel se llevan todos mis aplausos. Le doy 5 Tegins al post (?). Abrazo!
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